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Adictas a la Pareja

Un estudio reciente arrojó que el 75% de las personas que experimentan esto son mujeres. Se denomina adicción al amor, cuando nuestra pareja se transforma en adictiva.

En términos generales la persona experimenta tal necesidad de su pareja, miedo a la pérdida y a la soledad, que se contamina el vínculo, la dinámica y la relación entre ambos.

 

Todos desde nuestra gestación, tenemos necesidad de recibir y también de dar amor. Esto debiera aprenderse de forma natural en nuestra familia, que actúa como un laboratorio donde se experimentan los sentimientos. Pero, no siempre esto se puede pues la gran mayoría de las familias son disfuncionales, existiendo conflictos o situaciones que dificultan una dinámica afectiva sana.

Personas fundamentales son los padres y abuelos. Cuando estos tienen carencias afectivas, comienzan las dificultades para transmitírselas a sus hijos y así sucesivamente, generándose un ciclo generacional que requiere un tiempo para ser superado.

Un caso que ví en mi consulta recientemente, es el de Ana María (30 años) y Víctor (30 años), con 19 años de relación amorosa interrumpida por varios quiebres por infidelidades de ambos, intentos fallidos de casarse, insomnio y tratamientos farmacológicos para disminuir la ansiedad. Pareciera que no se trata de una relación ‘amorosa’ precisamente.

¿Qué los mantiene juntos? Una co-adicción amorosa, fundamentada en un ‘terror compartido’ de perder al otro, siendo preferible mantener la relación ‘más de lo mismo’ que asumir una posible ruptura, aun cuando esto altera su relación y los posiciona en una dinámica insana con autoengaño, que inevitablemente les causa dolor. A ambos.

Así es como la pareja se va convirtiendo en una adicción, que como tal domina nuestra voluntad. ‘No soy capaz de dejarlo’, ‘Él es todo para mi’, ‘Él me hace feliz’. Es el no poder dejar a la pareja, a esa persona con nombre y apellido que es nuestra pareja, lo que nos alerta de una adicción. Sólo se desea a la pareja y para satisfacer este deseo se pone en riesgo hasta la propia integridad y felicidad.

Pero, ¿hay amor entre ambos?. Hay un sentimiento placentero mutuo, la fuerza de la costumbre y el cariño que se suscita en la interacción cotidiana. La mayoría de los casos experimenta además una sexualidad intensa y placentera, que los confunde aun más.

Vulnerabilidad

Adictas a la ParejaSe ha observado que existen ciertas características personales, que hacen a una persona más vulnerable a ser adicta a la Pareja. Si sientes que tú las experimentas, es importante que consultes a un especialista Psicólogo, pues como vimos anteriormente, una adicción pone en riesgo nuestra integridad y en rigor es cada una de nosotras la única responsable de su propia vida. Si me preguntan, después de mis años de experiencia profesional me atrevo a afirmar que nacemos para ser todo lo feliz que podamos. La diferencia para lograrlo, está en las decisiones que tomemos y cuando nos sentimos incapaces de tomarlas, de pedir ayuda a especialistas.

 

Atención, estas son:

1. Deseo temprano, fuerte y constante de tener una pareja, que se traduce en búsqueda incesante de compañeros y elecciones precipitadas para evitar la soledad. Hay ilusiones y fantasías asociadas que alejan de la realidad de la relación pensando que esa es la media naranja con poco conocimiento previo.

2. Síndrome de abstinencia cuando no se está con la pareja. Como si estuvieran “atados” al otro. Sienten anhelo del otro, celos, miedo al abandono, ansiedad y dependencia.

3. Subordinación de la pareja, adoptando posturas de degradación y baja autoestima para mantener a toda costa la relación.

4. Apego ansioso reflejado en una necesidad de saber que se es amada por la pareja. En la medida que el vínculo es más relevante la necesidad es mayor.

5. Necesidad de atención exclusiva de su pareja, lo que genera en el otro un sentimiento de invasión del propio espacio, agobio y discusiones.

6. Dificultad para llevar una vida independiente.

7. Miedo a no ser amada, a perder el amor del otro y celos frecuentes..

8. Sentimientos de culpa que generan dificultad para terminar una relación, aún cuando esta sea muy problemática y dolorosa.

Las relaciones de este tipo, tienen mal pronóstico, siendo la ruptura un hecho inminente. Normalmente quien pone fin es la pareja idolatrada, producto del stress que conlleva la adicción. El adicto comienza rápidamente una nueva relación produciéndose un círculo vicioso muy desgastador.

¿Cómo convertir este círculo vicioso en uno virtuoso?

Hay que hacerse una terapia psicológica, para aprender a centrar la vida en sí misma y no sólo en la pareja. Ahí hay un vacío que se debe llenar de forma sana y constructiva. Ejemplos de esto son alimentar la vida personal, recontactarse con amigos, buscar un hobbie y tomarle el gusto a la reflexión personal y al autocuidado. Todo es posible si ponemos la voluntad en ello.

Hasta la próxima

Susana Krause Iampaglia

Psicóloga Clínica

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