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La psicóloga Bella DePaulo, profesora de Psicología en la Universidad de California...

Es una profesora visitante de psicología en la Universidad de California, Santa Barbara y contribuyente del Huffington Post. Sus ensayos op-ed han aparecido en publicaciones tales como el New York Times, The San Francisco Chronicle, y Newsday. Visita su website www.BellaDePaulo.com.

 

Tengo cincuenta y cuatro años y siempre he sido soltera. Me encanta ser soltera. Sin embargo, durante mucho tiempo rara vez dije esto en voz alta. Pensaba que era la única persona soltera feliz.

No me encantaba todo sobre mi vida como soltera. Aborrecía la mirada de “pobrecita” que me daba la gente cuando se enteraban que era soltera. No me gustaba que asumieran que era una persona miserable y solitaria, desesperada por una pareja.

Habían otras cosas que no me agradaban y que pensaba que podía atribuir su causa a mi estado de soltería, pero realmente no estaba segura. Por ejemplo, algunas veces en el trabajo, colegas y compañeros asumían que yo estaría dispuesta a cubrir las responsabilidades menos deseadas. Tal ves asumían que porque era soltera no tenía una vida personal y nada mejor que hacer con mi tiempo. Mis colegas con pareja me invitaban a almuerzos durante la semana, pero no a sus cenas o idas al cine los fines de semana.

Tentativamente, al inicio comencé a preguntarles a otras personas solteras si pensaban que eran vistas y tratadas de una manera distinta a personas que formaban parte de una pareja solo por el hecho de ser solteras. Las respuestas que recibí fueron abrumadoras. Era hora de ir más allá de las anécdotas.

Años después, luego de haber leído centenares de estudios científicos sobre estado civil, felicidad, y discriminación, y después de llevar a cabo mi propio programa de investigación, me di cuenta que mucha de la sabiduría convencional sobre las personas solteras era muy exagerada o sencillamente equivocada. El lugar de las personas solteras en la sociedad y la importancia de casarse ha cambiado drásticamente en las últimas décadas. Sin embargo, nuestra opinión de personas solteras y casadas no está al día. Escribi sobre esto en mi libro Singled Out: How Singles Are Stereotyped, Stigmatized, and Ignored, and Still Live Happily Ever After. El subtitulo captura lo que aprendí sobre personas solteras. A continuación entrare en detalle con mi explicación.

Después de recopilar historias de soltería, informalmente, de muchas otras personas, comencé a realizar un estudio sistemático. Mi colega Wendy Morris y yo primero estudiamos las percepciones de personas solteras y casadas. Desempeñamos este trabajo de varias maneras. En un grupo de estudios, por ejemplo, creamos perfiles de personas solteras y casadas que eran exactamente iguales (en cuanto a edad, lugar de origen, intereses, empleo, etc.) excepto su estado civil. Después de una serie de experimentos, encontramos que las personas solteras eran vistas con más negatividad que personas casadas. Por ejemplo, eran vistas como tristes, solitarias, y egocentricas cuando comparadas con sus contrapartes casadas. (La única excepción es que la gente soltera era constantemente vista como más independiente que la gente casada.)

Buscamos estados civiles federales y encontramos más de mil incidencias en que el matrimonio oficial estaba vinculado a protecciones federales y beneficios. Encontramos discriminación contra solteros(as) en lugares de trabajo y en el mercado. Después realizamos un estudio de nuestra propia discriminación y encontramos que corredores de bienes raíces (y otras personas a las que les preguntamos) preferían alquilar a parejas casadas que a mujeres solteras, hombres solteros, parejas sin casar, o a un par de amigos- incluso cuando todos tenían referencias igualmente positivas y capacidad de pago. Ellos preferían las pareja casadas a las no casadas cuando las parejas sin casar había tenian 6 años de estar juntas, comparada a los seis meses de la pareja casada.

La historia que se estaba forjando en mi mente comenzaba a tener claridad. Personas solteras no son felices comparadas a personas casadas, en parte porque son el blanco de estereotipos y discriminación.

Al principio no dudaba que casarse alegraba a las personas. Note indicios de esto en titulares y títulos de libros. De hecho, la asunción se había convertido en parte de la sabiduría convencional que algunos comenzaban a usar para construir otros argumentos sobre este fundamento. En una articulo en el New York Times, por ejemplo, Jonathan Rauch argumenta que matrimonios homosexuales deberían ser permitidos porque estudios en las ciencias sociales demuestran que el matrimonio le alegra la vida a las personas.

Cuando me propuse estudiar las investigaciones de estado civil y la felicidad, pensaba que estaba buscando matices-hay personas que se benefician del matrimonio más que otras? Quede sorprendida con lo que encontré.

En el típico estudio, le es pedido a personas en distintas categorías que califiquen su felicidad, posiblemente en una escala del 1 al 4, donde 4 significa “muy feliz”. Las categorías usualmente incluyen personas que son solteras (y que siempre lo han sido), recien casadas, divorciadas o enviudadas. Aquí están los resultados de un estudio realizado por Walter R. Grove y Hee-Choon Shin publicado en 1989; las cifras son las calificaciones de felicidad promedio de 2,200 americanos en los cuatro grupos:

 

3.3 casado(a)

 

3.2 soltero (a)

 

2.9 divorciado (a)

 

2.9 viudo (a)

 

La primera cosa a notar es que los cuatro grupos están en el extremo alegre de la escala. Todos dicen ser  un 3 en cuanto a alegría (el punto en la escala que marca “muy feliz”) más que cualquier otra etiqueta. Segundo, las diferencias entre los grupos no son impresionantes, y la diferencia mas mínima es entre aquellos que actualmente están casados y aquellos que siempre han sido solteros.

Menciono este estudio en particular porque esta basado en una muestra representativa a nivel nacional y porque a menudo es citado por eruditos que argumentan que casarse le alegra la vida a las personas. Ven números como estos y dicen, “Mira, las personas casadas son mas felices que todas las personas solteras.” Aunque las diferencias fueran mucho mayores de lo que realmente son, no podríamos decir con seguridad si casarse es lo que ocasiona felicidad a las personas casadas. Talves estas ya eran felices cuando eran solteras y el hecho de haberse casado no cambio nada. Al igual, por que no comparar a todas las personas que habían sido casadas con las personas que nunca habían sido casadas? En esta comparación, las personas que habían experimentado el matrimonio tendrían una calificación de felicidad promedio de aproximadamente 3.0, menor al 3.2 que obtuvieron las personas que siempre han sido solteras.

Una mejor respuesta a la pregunta de que si el matrimonio influye en la felicidad de las personas podría surgir de estudios a personas a través del curso de sus vidas, para de esta manera ver si las personas que se casan son mas felices de lo que eran antes del matrimonio. Richard Lucas, profesor en Michigan State University, ha analizado datos de un estudio como el mencionado anteriormente. A miles de alemanes se les ha preguntado sobre su felicidad una vez al año, todos los años, desde los dieciséis anos. El estudio ha transcurrido por más de 18 años. Lucas les dio seguimiento a personas que se casaron y estuvieron casadas durante el transcurso del estudio, personas que permanecieron solteras el tiempo entero, y personas que se casaron y después se divorciaron o enviudaron.

En consistencia con el estudio que describí anteriormente (en el que se le pregunto a personas sobre su felicidad una sola vez), tanto las personas casadas como las solteras se encontraban de forma solida en el extremo feliz de la escala. En este tipo de estudio es posible ver hacia atrás a las personas que se casaron y permanecieron casadas para ver que tan felices eran cuando eran solteras.

En promedio, personas que permanecieron solteras durante todo este tiempo tuvieron una calificación de 7.0 en la escala de felicidad. (En este estudio, la gente calificaba su felicidad en una escala del 0 al 10). Sin embargo, personas casadas tuvieron una calificación de 7.2 cuando eran solteras. Que sucedió cuando se casaron? Alrededor del año en que el matrimonio iba a suceder, disfrutaron de un pequeño aumento en su felicidad. En promedio, .25 puntos mas felices de lo que eran antes. Pero después de la luna de miel, regresaron al mismo nivel de felicidad o tristeza que tenían cuando eran solteras. Por lo tanto, el hecho de haberse casado no los transformo de personas solteras miserables a parejas felizmente casadas!

Además, el leve aumento de felicidad alrededor de la epoca de la boda le sucedió solamente a aquellos que se casaron y permanecieron casados. Aquellos que eventualmente se divorciarían llegaron a ser menos felices a medida se aproximaba la boda.

Entonces, las personas solteras por lo general son felices y el matrimonio no ocasiona que sean felices, aun para aquellas que se casaron y permanecieron casadas. Como puede ser esto? La gente soltera no tiene el estatus de pareja legal oficial que es tan celebrado en nuestra sociedad-y muchos no son parte de alguna pareja, formal o informal, del mismo o distinto sexo. Incluso, son objeto de estereotipos y discriminación. Porque no son miserables y solitarias(os)?

La forma en que hemos llegado a referirnos a las personas que son solteras es errónea. A menudo decimos, pro ejemplo, que están “solas”  y que “no tienen a nadie”. En efecto, es probable que la gente soltera (tal ves especialmente las mujeres solteras) tenga una red completa de personas importantes en sus vidas. A menudo tienen amistades que han sobrevivido muchos matrimonios. No han invertido todo su capital emocional e interpersonal en una sola persona.

Hace varias décadas había una línea pronunciada que separaba la soltería del matrimonio- una línea que era especialmente desalentadora para las mujeres. Las personas solteras sentían que no podían tener relaciones sexuales o hijos fuera del matrimonio sin experimentar estigma y vergüenza. La Food y Drug Administration no aprobó la píldora anticonceptiva hasta en 1960. Antes de esto, tener relaciones sexuales implicaba un alto riesgo de embarazo. Ahora las mujeres pueden tener sexo sin tener hijos, y debido a los avances en las ciencias medicas reproductivas, pueden tener hijos sin tener sexo. El matrimonio no es esencial para nada de lo anterior.

Aunque las mujeres a veces todavía son remuneradas inferiormente que los hombres por realizar el mismo trabajo, hay mas y mejores trabajos disponibles para estas de lo que habían en décadas pasadas. Eso significa que las mujeres que ya no están atadas a sus esposos para soporte económico. Muchas pueden mantenerse a ellas mismas  e incluso a sus hijos con sus propios ingresos.

Existe una notable realidad demográfica: los Americanos pasan mas anos de sus vidas como adultos solteros que casados. Actualmente hay menos hogares compuestos de madre, padre e hijos que personas solteras viviendo solas.

Cada vez son más las personas solteras viviendo sus vidas plenamente. Aquellas que tienen los recursos, están comprando casas, viajando alrededor del mundo y siguiendo sus pasiones. Sus vidas tienen significado- y si, son felices.

 

 

Actualizado (Martes, 03 de Enero de 2012 20:18)

 

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